22/11/17

Adentro trampoco hay luz, de Leila Sucari

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Hoy nacieron tres pollitos, todavía no tienen plumas ni ojos. Son horribles pero la abuela está contenta. Mientras lava los platos salgo sin hacer ruido y busco en el gallinero los huevos que quedaron. Encuentro sólo uno. Está caliente y manchado de caca. La gallina que lo cuida intenta picotearme las uñas pero le doy con un palo en la frente y escondo el huevo en mi remera. Me mira atontada y se resigna sin pelear, es una mala madre.

Vuelvo a casa y lo pongo en la almohada de la abuela, entre la funda y el relleno. Cuando se acueste a rezar se le van a reventar las ideas. Como cree en dios, va a pensar que es un castigo divino. Imagino su cara arrugada, la cáscara quebrándose en la cabeza y el pelo amarillo pegoteado en la sábana blanca. Lo hice para que aprenda. Nunca más va a matar a los hijos del gallo, va a ser una señora gorda y suave que nos lleve el desayuno a la cama. Mi prima lo va a agradecer y me va a contar el secreto para ser como ella. Vamos a ser una familia de mujeres felices que comen lechuga.

Voy a la cocina con la excusa de tomar agua. La abuela sigue lavando. Habla sola mientras le pasa la esponja una y otra vez al mismo plato. Dice que me vaya a la cama, que no son horas de andar dando vueltas. Le digo que sí y le beso los dedos. Qué lindas uñas, abu. Se le escapa una sonrisa. A dormir, nena, que es tarde.

Espero con los ojos abiertos. Mi prima duerme en el piso desparramada sobre un acolchado viejo. Al rato escucho un grito de la abuela. Sus palabras retumban en las paredes mientras se acerca a nuestro cuarto. Me hago la dormida. La abuela entra y dice pendeja malcriada. Le habla a mi prima. Entreabro los ojos y veo su cuerpo gigante que se tambalea de la bronca. Mi prima la mira con cara de china y no le dice nada. Pienso que la abuela va a matarla, pero no. Se agarra el pelo de paja y escurre los pollitos líquidos sobre el acolchado. Después cambia el tono de voz y le dice que salga de la habitación. Mi prima balbucea y obedece. Yo transpiro debajo de 1a frazada. Tengo miedo pero no me animo a decir la verdad. Siento la garganta llena de plumas que me pinchan.

[N. del E.: Sí, hice trampa. Es el capítulo 3, no el 1. ¿Y?]

21/11/17

Pollos de campo, de Ema Wolf

CAPÍTULO 1 

En la cocina estrecha de una casa rodante Broch-Pinchon modelo '89, la Gran Rita espumaba una olla de puchero.

Con movimientos de sacerdotisa en trance aventaba los terribles vapores para descubrir la superficie del caldo, donde flotaban islotes de una sustancia barrosa. Rita los colaba meticulosamente y los depositaba sobre las hojas de un diario viejo. De paso, interrogaba las entrañas del recipiente para que le fuera revelado el estado de cocción de los elementos.

El perfume combinado del osobuco y las verduras, más sólido que el humo, la alteraba y estimulaba sus sentidos. Entornados los ojos, anhelante, trémula, echaba la cabeza hacia atrás y se secaba con el dorso de la mano la frente cubierta de sudor. Los gestos evocaban rituales antiguos celebrados en cavernas sulfurosas. Tendrá varios estremecimientos proféticos.

Rita era inmensa. No gorda, grande. Armoniosa en la forma, solo que ante ella el espacio retrocedía, se replegaba para dejarla ser. Fuera de la teatralidad de sus ademanes, en la minúscula cocina creaba el efecto dislocado de una niña gigante atareada con su regalo de Reyes, evolucionando entre hornallas y cucharines de lata. La misma olla del puchero parecía un juguete amenazado bajo la enormidad de su pechuga. Llevaba un vestido con motivos selváticos donde proliferaban lianas, orquídeas multicolores, plantas parásitas y toda clase de vegetación bravía, y un delantalito blanco, breve, que estiraba los brazos para ceñirse a su cintura pero se perdía, intimidado, entre el ramaje del vestido.

En el exterior de la casa rodante sucedía una tormenta descomunal. La clase de tormenta que solo se produce sobre el final del invierno, a medianoche, en un baldío del conurbano bonaerense. La ferocidad del agua aporreando la carrocería de aluminio desaconsejaba cualquier intento de ventilar la Pinchon; de ahí que, a causa del humo, la visibilidad era casi nula. Truenos y rayos proporcionaban el fondo adecuado para la ceremonia de Rita y también para las graves circunstancias en que se encontraban ella y los otros tres que estaban ahí dentro.

Los otros tres eran: Mimí la Elástica, contorsionista; el Mago Jesús, diestro en trucos de prestidigitación; y el Oso, ciclista.

20/11/17

Semanas

Empiezo algo que espero que se haga costumbre. Cada semana un tema nuevo; cada día, un post sobre ese tema. Puede haber fotos, poesía, links, reseñas, dibujos, cuentos, videos, anotaciones de diario, música, acertijos, anécdotas, capturas de pantalla, citas, inventos de cualquier clase. Para empezar, algo sencillo y ya probado allá en TamTam, el blog que coordinaba para EducaRed: principios de novela. Siete principios nomas, como el resto de lo que (con suerte) vendrá.

Shunga, de Martín Sancia Kawamichi

1. La muerte de Oriko

La habitación parecía iluminada por una hoja seca.

Era septiembre.

—Adiós —dijo Kotaro, y su voz le sonó a insectos atrapados, frotándose entre si. Quiso repetir la frase pero se detuvo. Mojó su dedo anular izquierdo en una vasija llena de sake y pétalos de peonías. Bajó, con ese mismo dedo, el párpado derecho de Oriko, que cedió con facilidad. Dejó el ojo izquierdo abierto, como si aún la pupila no terminara de morir y, a diferencia de lo sucedido con el otro ojo, fuera necesario esperar. Se quedó varios minutos mirando el iris. Luego se puso de pie. No supo qué hacer en esa posición, de modo que volvió  a arrodillarse. Bajó el párpado que faltaba. Miró objetos duros: los labios de una muñeca de cerámica, un cuenco ensangrentado, una tetera, un cofre. Dijo, y ahora sintió que los insectos habían abandonado su voz:

—Ella fue siempre lo más importante para mí.

8/11/17

Playa Blanca


Una chica lee Como agua en la Biblioteca Popular de Playa Blanca, isla de Barú, Cartagena de Indias, Colombia. Gabriela Galíndez Vásquez, que participó en un taller que hice para la biblioteca Juanito Laguna y me mandó la foto, por la que estoy muy agradecido, es quien gestiona la biblioteca.

Esto es lo que tiene que decir Google Maps al respecto:



Y acá está Gabriela en YouTube, explicando de qué se trata:

28/10/17

Óleos

Puesto a hurgar en rincones donde hasta ahora no me había metido encontré unos óleos viejos, envueltos en papel arrugado. Son restos de la época en que mi padre pintó: los años ochenta, sobre todo. Están también sus pocos cuadros, junto a otros, en un lugar al que no tengo fácil acceso (hay demasiadas cosas en capas superpuestas que llenan un cuarto).






27/10/17

22/10/17

Viaria

En una caja de papeles viejos encuentro esta hoja de cuaderno suelta, sin fecha. Por la letra y el estilo, la debo haber escrito en los setenta. Habrá sido el comienzo de un proyecto que no seguí, como tantos. El texto, que ocupa el frente y la primera línea del dorso, describe un mundo cubierto de vías de tren. Algo como Railsea, novela de China Miéville, publicada en 2012; o como Transmundo, historieta de Enrique Alcatena y Eduardo Mazzitelli, publicada como libro en 2013, escrita y dibujada unos años antes. Me hace gracia, porque en su momento me sorprendió que a Miéville, por un lado, y a Alcatena y Mazzitelli, por el otro, se les hubiera ocurrido lo mismo. Y resulta que...

(En caso de querer leerlo, click para agrandar.)

17/10/17

Rada Tilly: Chicos de palabra


"Chicos de palabra" es una muestra interactiva y a la vez una campaña de promoción de la lectura que organiza cada año la Secretaría de Cultura de Rada Tilly. De manera original, imaginativa, se invita a los chicos de escuelas de la zona a leer y jugar en grupo. Y también a volver con sus familias.

La creatividad de María José Abeijón (secretaria de cultura), Adriana Vázquez (directora del Taller de Arte de Rada Tilly) y el equipo que trabaja con ellas es sorprendente. Ojalá el evento vaya teniendo cada vez más difusión, sobre todo fuera del área local, y eventualmente llegue a repetirse en otros lados. Acá en Buenos Aires, por ejemplo, le daríamos la bienvenida con entusiasmo.

El año pasado alcancé a curiosear la segunda edición. Este año me invitaron a participar en la tercera con actividades paralelas: talleres de lectura y escritura para adultos y para chicos de secundario. Fui, disfruté (incluso trabajando) y saqué fotos. El viaje y el disfrute no se pueden compartir; algunas de las fotos están acá abajo.

Para una de las actividades de "Chicos de palabra" usaron mi libro Justo cuando. Hicieron un jenga gigante. La consigna consiste en que cada jugador, a su turno, diga un "cuando" del libro (por ejemplo, "cuando estás por cruzar la calle y empieza el otoño") antes de mover su pieza.

María José Abeijón describe el mecanismo, durante la inauguración.

Un grupo de chicos juega.

No falta mucho para que esto caiga. Por eso el casco.

Después del juego, el libro descansa en un bolsillo de la pared.

Otra actividad consiste en elegir una botella de un montón. Cada botella tiene un mensaje adentro. La idea es responder al mensaje en un papel (con forma de botella) y pegar la respuesta en la pared, que de a poco se llena de mensajes.







En relación con esa idea, María José creó esta "Biblioteca de Náufrago":

Pantallas traslúcidas, linternas, siluetas recortadas forman un teatro de sombras. Un grupo de chicos armó esta representación, mientras uno de ellos los grababa con el celular.


Hay mucho más en la enorme sala de exposiciones del Centro Cultural Rada Tilly, donde se lleva a cabo "Chicos de palabra". Las fotos siguientes, en desorden absoluto, muestran algunos rincones, algunos momentos.












Antes de todo esto, fui cuando todavía estaban armando todo. Pero fuera de hora, como para tener el lugar para mí solo. Sigue una variedad de fotos de ese momento: luces, sombras y colores son mérito de las diseñadoras.








Como frutilla del postre, coincidieron en el lugar Ruth Kaufman y Luciana Mellado. Acá, todos payaseamos entre los peces:

El sitio Rada Tilly Noticias tiene una buena descripción de "Chicos de palabra":

“Chicos de Palabra” es una experiencia de los sentidos y de los sentires, una propuesta de descubrimiento estético, de incubación personal, de nutrición, expresión y escucha. Se trata de un espacio de narración y juego con la literatura que además suma en esta oportunidad un taller junto al escritor Eduardo Abel Giménez.
“Imaginamos y desarrollamos esta propuesta convencidos de que la lectura es contagiosa e imprevisible y que es la palabra la que nos constituye como seres sociales. Esta vez, el eje será la riqueza de las lenguas, el lenguaje en movimiento y el espacio estará atravesado por los mundos sutiles”, contó la Secretaria de Cultura, María José Abeijón. (...)
Cada año las ediciones proponen un eje diferente. En la primera, el ambiente invitaba a hacer una inmersión en los universos de diversos libros elegidos especialmente por abrir paso a la creatividad, la ciencia, los vínculos o la aventura, mientras que en la segunda edición el eje fueron las versiones de historias clásicas en un ambiente onírico de bosque monocromático.
Sobre esta tercera edición, la Secretaria de Cultura, Maria José Abeijón, anticipó que “este año tendremos una estética marina- submarina jugando también con la fusión cielo-mar. Nos centraremos en los mundos sutiles – lo ingrávido, lo que flota, las sombras- en un paralelismo con el lenguaje como coreografía, como el movimiento envolvente de la palabra, lo frágil, lo poético y lo preciso”.
Finalmente, alguien me sacó esta foto jugando al jenga. Con casco.


15/10/17

Rada Tilly: marea alta

Hace unos días subí unas fotos que tomé en Rada Tilly, durante la marea baja. Cuando volví con marea alta, el paisaje tenía otras cosas que decir.

La playa es tan horizontal que entre una marea y otra el mar avanza y retrocede tal vez doscientos metros, aunque el nivel del agua no cambie tanto.


Seis horas antes, en el espacio que muestra la foto no había una gota de agua marina.

El sol, a mi espalda.

Sombra en la espuma.

Para esto es el terraplén.

El viento despeina la ola. (Esta foto es ahora mi fondo de pantalla.)


Como si no hubiera nadie en ninguna parte.