En los estantes de abajo, detrás de los libros visibles hay otros tantos escondidos. Pero la mayoría de mis libros está en otras partes.
8/10/09
Estantes 2
En los estantes de abajo, detrás de los libros visibles hay otros tantos escondidos. Pero la mayoría de mis libros está en otras partes.
7/10/09
Estantes
6/10/09
Palta rallada
A la mañana, la máscara baja. La cara, tan blanca, gana calma. Más atrás, la gata araña la manta hasta rasgarla. La farsa tan narrada jamás acaba. ¿Bastan las palabras? Nada, nada basta para apagar las llamas.
5/10/09
Trabalenguas
Decir en voz alta, con la mayor rapidez posible:
árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur (¡trata tarta trata tarta trata tarta trata tarta!) árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur (¡lámina animal Manila lámina animal Manila!) árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur (¡sapo paso cosa posa sopa saco caso capo paco!) árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur ...
Y así, la vida sigue.
árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur (¡trata tarta trata tarta trata tarta trata tarta!) árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur (¡lámina animal Manila lámina animal Manila!) árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur (¡sapo paso cosa posa sopa saco caso capo paco!) árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur árbol albur ...
Y así, la vida sigue.
4/10/09
7/9/09
4/9/09
18/4/09
13/4/09
#
Mira por la ventana
como cada día,
por primera vez,
toda la mañana,
no más que un segundo,
por curiosidad,
para no mirarse,
sin disimulo,
para ver la llegada del otoño,
la llegada de la noche,
del día.
Mira por la ventana
en momentos en que el rayo cae sobre la vecina que tendía la ropa.
Mira por la ventana
para esperanzarse sin ser preciso,
para desparramarse sin ceder terreno,
para exteriorizarse a este lado del vidrio.
Mira por la ventana
porque no lastima.
Mira por la ventana
para nada,
para arriba,
para siempre.
como cada día,
por primera vez,
toda la mañana,
no más que un segundo,
por curiosidad,
para no mirarse,
sin disimulo,
para ver la llegada del otoño,
la llegada de la noche,
del día.
Mira por la ventana
en momentos en que el rayo cae sobre la vecina que tendía la ropa.
Mira por la ventana
para esperanzarse sin ser preciso,
para desparramarse sin ceder terreno,
para exteriorizarse a este lado del vidrio.
Mira por la ventana
porque no lastima.
Mira por la ventana
para nada,
para arriba,
para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


